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  • LA ÓPERA CONTEMPORANÉA POLACA

  • El entorno

    La ópera polaca empezó a desarrollarse a fines del siglo XVIII sobre modelos franceses e italianos. La primera obra que se puede considerar original fue Krakowiacy i górale (Cracovianos y montańeses) con música de Jan Stefani y libreto de Wojciech Bogusławski, estrenada en 1794, poco antes del reparto de Polonia y la desaparición temporal del estado polaco.

    Stanisław Moniuszko (1819-1872), a quien todos consideran el padre de la ópera nacional polaca, compuso casi todas sus obras en condiciones, podría decirse, sumamente adversas. Aislado de la corriente principal de la cultura europea de entonces, con una única sala de ópera que funcionaba en Varsovia por gracia del zar, en permanente conflicto con la censura y en una situación social y política en la que era más importante la intención patriótica que la ambición artística. Este estado de cosas sólo comenzó a cambiar a fines del siglo XIX. En 1872 Lvov abrió su ópera para dar acogida a las obras de los compositores nacionales. Fue aquí donde la ópera polaca entró en el siglo XX con los estrenos de Janek de Władysław Żeleński (1837-1921) en 1900 y de Manru de Ignacy Jan Paderewski (1860-1941) en el ańo 1901.

    El libreto de Manru está basado en la popular novela de Józef Ignacy Kraszewski "Chata za wsią" ("La cabańa solitaria") y días antes de su estreno en Lvov fue presentado en la Ópera de Dresden en alemán, ya que así era la versión original de Paderewski, quien aprovechó en la partitura elementos tomados de dramas escénicos de Wagner. Poco tiempo después Manru apareció en los escenarios operísticos de Praga, Varsovia, Zurich y Poznań. Sigue siendo hasta hoy la única ópera polaca presentada en la Metropolitan Opera de Nueva York (1902), con la participación de dos cantantes polacos, la soprano Marcella Sembrich-Kochańska y el tenor Aleksander Bandrowski.

    Al drama musical wagneriano recurrió también Ludomir Różycki (1883-1953) en su obra Bolesław Śmiały, con libreto de Stanisław Wyspiański, estrenada en Lvov en 1909. Ludomir Różycki compuso también la más notable ópera modernista polaca, Eros y psique, con libreto de Jerzy Żuławski. Después de su preestreno en Wrocław en 1917, la obra pasó por numerosos escenarios europeos y fue el primer y único éxito internacional de una ópera polaca en la primera mitad del siglo XX.

    Los mencionados compositores siguen estando presentes hasta hoy en los repertorios de las salas de ópera de Polonia.

    En 1918 Polonia recuperó su independencia y se dejó sentir una fuerte demanda de ópera nacional. Los compositores (Tadeusz Joteyko, Mieczysław Sołtys, Bolesław Wallek-Walewski y otros) recurrieron a grandes obras y figuras de la literatura nacional (Mikołaj Rej, Aleksander Fredro, Adam Mickiewicz, Stanisław Wyspiański, Jan Kasprowicz y otros), ilustrando páginas de la historia polaca, muy sazonadas de costumbres y danzas populares, en medio de decorados no menos patrióticos. Las más populares fueron Casanova de Ludomir Różycki, La leyenda del Báltico de Feliks Nowowiejski y Segismundo de Tadeusz Joteyko. Sin embargo, la mayoría de las óperas estrenadas entonces en las salas de Varsovia, Poznań, Lvov y Katowice no aprobó el examen escénico. En muchos casos incluso sus partituras se perdieron durante la II Guerra Mundial.

     

    Karol Szymanowski , el puente a la contemporaneidad

    Karol Szymanowski (1882 -1937) es incuestionablemente el más destacado compositor polaco del período de entre guerras y su obra, de estilo modernista, está muy arraigada en la cultura europea. Su ópera Hagith, (estrenada en Varsovia en 1922), con libreto de Feliks Dormann (un poeta modernista vienés), sobre un tema bíblico, es un excepcional drama expresionista en la música polaca. El Rey Roger, estrenada en Varsovia en 1926, es una obra llena de misterioso simbolismo, cuyo libreto se debe al conocido escritor Jarosław Iwaszkiewicz. La acción se desarrolla en Sicilia en la Edad Media y gira en torno al conflicto de dos religiones. El ballet Harnasie, estrenado en Praga en 1935 y en París en 1936, con coro y tenor solo, refleja la fascinación de Karol Szymanowski por el folclore montańés del sur de Polonia. Se enmarca en la corriente músical basada en la tradición nacional que componían entonces los húngaros Bela Bartók y Zoltán Kodaly, el rumano George Enescu, el ruso Igor Stravinsky, el francés Maurice Ravel, el espańol Manuel de Falla y el mexicano Carlos Chávez.

    Las numerosas presentaciones de las obras de Szymanowski influyeron mucho en el teatro musical polaco de posguerra. Es un compositor tratado hasta hoy día como contemporáneo y sus obras constituyen un rico material para directores de orquesta, escenógrafos y coreógrafos.

    El rey Roger, con un tema susceptible de muy diversas interpretaciones, es quizá la ópera polaca más interpretada en el exterior (Palermo, Londres, Buenos Aires, Dortmund, Long Beach, Buffalo, Detroit, Sidney, Bremen y Stuttgard). Versiones para concierto de la ópera fueron presentadas por directores de la talla de Charles Dutoit (París, 1996) y Simon Rattle (Birmingham, 1998 presentada luego en otras ciudades de Europa).

     

    Entre el realismo socialista, la vanguardia y lo convencional

    Antes de que los teatros de ópera lograran reconstruir su potencial artístistico aniquilado durante la guerra, los compositores fueron víctimas del ideario artístico socialista decretado en 1948 para todo el arte polaco. La ideología del socialismo real exigía óperas "populares y progresistas" asequibles a las "masas". Muchos compositores y escritores respondieron a este llamado.

    Uno de los mejores logros dentro de esta corriente fue la ópera Bunt żaków (La rebelión de los escolares) de Tadeusz Szeligowski (1896-1963) con libreto de Roman Brandstaetter, estrenada en Wrocław en 1951. La acción del libreto está basada en un hecho auténtico del ańo 1549, cuando los estudiantes de la Universidad de Cracovia se rebelaron contra un injusto edicto del rey Segismundo Augusto y abandonaron la ciudad encabezados por uno de sus maestros. Es una ópera de hábil dramaturgia cuya música se mantiene en la convención de la gran ópera histórica, con muchas estilizaciones de danzas y canciones del Renacimiento polaco y con muy logradas escenas corales. La rebelión de los escolares fue presentada posteriormente en Poznań, Moscú, Dresden y Varsovia. A pesar de que su última presentación tuvo lugar en 1969 y nunca fue grabada, debido quizá a las circunstancias políticas en que surgió, no deja de ser una de las mejores óperas polacas de la segunda mitad del siglo XX. Entre otras obras escénicas de Tadeusz Szeligowski que vale la pena mencionar, se encuentra la ópera para nińos Krakatuk, estrenada en Gdańsk en 1956 y presentada también en el Festival de Música Contemporánea de Varsovia de 1958. Está basada en el cuento "Cascanueces" de Hoffmann y constituye una interesante síntesis de música, drama escénico y artes plásticas, con muy modernos recursos de composición. Con la ópera Teodor Gentelman (Teodoro el gentilhombre, Wrocław, 1963) Tadeusz Szeligowski se aventuró en la ciencia ficción, ambientando el libreto en un Instituto de Cibernética con profusión de robots humanoides. La música abunda en efectos vocales (falsetes, trinos) , con una narración silábica, sonidos electrónicos y efectos cinematográficos.

    Witold Rudziński (n. 1913) se inspiró en la literatura y la historia. Janko Muzykant (Juanito el Músico), según el cuento homónimo de Henryk Sienkiewicz, estrenado en Bytom en 1953, respondió a las directrices del socialismo real y en la música no faltan motivos folclóricos. El protagonista de Komendant Paryża (El comandante de París; Poznań 1960) es Jarosław Dąbrowski, jefe militar de la Comuna de París en 1871. Se trata de un monumental fresco histórico con cuadros sinfónicos, diálogos dramáticos, canciones de estilo francés, finalizando todo con un pasacalle fúnebre y el himno de los comuneros. En la obra predomina la atonalidad y la disonancia armónica. Muy interesante es también su breve ópera Odprawa poslów greckich (La despedida de los legados griegos; Cracovia, 1966) sobre un texto original de Jan Kochanowski, poeta polaco del siglo XVI. La obra tuvo varias puestas en escena y obtuvo un premio en el Concurso de Composición Príncipe Rainiero de Mónaco. Existe una grabación en CD. En 1974 se estrenó en Varsovia su ópera Chłopi (Los campesinos), basada en la novela de Władysław Reymont Encontramos aquí discretas citas de bailes folclóricos intercaladas con fragmentos improvisados en técnicas aleatorias. La orquesta incluye cencerros, guadańas y sonidos con maderas que han de dar un colorido bucólico. La novela de Reymont se divide en cuatro libros, cada uno de los cuales lleva como título una estación del ańo, en la ópera cada uno de los cuatro actos está precedido de un prólogo poético a cargo del coro, que ha de ilustrar la correspondiente estación del ańo.

    En las óperas de Romuald Twardowski (n. 1930) llaman la atención las adecuadas proporciones entre las partes vocales y la orquesta, la lógica de la construcción y la coherencia orgánica de la acción con la música. La ópera romántica en cuatro actos Cyrano de Bergerac, según Rostand (Bytom, 1963) está impregnada de emociones líricas mantenidas dentro de una armonía moderna. Tragedyja albo rzecz o Janie i Herodzie (La tragedia de Juan y Herodes), cuyo libreto es un misterio del siglo XVII, estrenada en Łódź en 1969, constituye una aleación musical de elementos sagrados, plebeyos y cortesanos. Para lograr un colorido acorde a la época del texto el compositor se vio obligado a arcaizar la música, lo que logró con notable éxito. La ópera Lord Jim (Łódź, 1976), con libreto basado en la novela de Conrad, le valió a Romuald Twardowski el gran premio en el Concurso de Composición Príncipe Rainiero de Mónaco. La música de esta obra está llena de violentos contrastes y encuetra su continuación en el drama musical en tres actos María Estuardo, sobre la novela de Stefan Zweig (Łódź, 1981), aunque aquí las tensiones están suavizadas por pastiches siglo XVI que han de reflejar el ambiente de la época. Historyja o świętej Katarzynie (La Historia de Santa Catalina; Varsovia, 1985), cuyo texto es un diálogo original del siglo XVII, le sugirió al compositor una música sencilla y estilizada, casi tonal, con sólo algunas libertades instrumentales.

    La forma operática tradicional, con música melodiosa y rica instrumentación fueron las causas del enorme éxito de Romans gdański (Romance de Gdańsk) de Tadeusz Paciorkiewicz (1916-1998). También gustaron al público las óperas históricas de Józef Świder (n. 1930) Magnus, estrenada en 1970 y Wit Stwosz (1974), ambas sobre libreto de Tadeusz Kijonka. Distinguimos en ellas mucha invención lírica y fuerza de expresión, sobre todo en las magníficas escenas corales.

    El destacado director de orquesta y compositor Henryk Czyż (n. 1923) es, sin duda, el "enfant terrible" de las salas de ópera. Sus obras están a medio camino entre el musical y la ópera moderna. Citemos entre ellas Białowłosa (La mujer de cabello blanco; Varsovia, 1962) donde el compositor aplica vocalizaciones, textos hablados y música sincopada para simbolizar la rebelión juvenil; Kynolog w rozterce (Tribulaciones de un perrero, 1965), ópera cómica en un acto basada en una obra de Mrożek, divertida sátira en forma de ópera y el musical lírico Inge Bartsh (1982), según el poema de Konstanty Ildefons Gałczyński.

    Una de las obras más destacadas de este período es, sin duda, el drama musical en un acto de Tadeusz Baird (1928-1981) Jutro (Mańana) según Joseph Conrad. Fue estrenado en 1966 en la Opera de Varsovia bajo la dirección de Jan Krenz. El mismo espectáculo y con los mismos intérpretes fue presentado luego en Praga, Poznań, varias ciudades de Alemania y en París. La versión cinematográfica de la ópera ganó el gran premio en el Festival Internacional de Películas de Televisión de Praga en 1974. La estructura de libreto se asemeja a una tragedia antigua, y consta de exposición, peripecias y catástrofe final. Desde el punto de vista operístico, Jutro es un drama simbólico y expresionista, los "leit motiv" musicales corresponden a los cuatro personajes, con tres partes cantadas y una hablada, también tienen sus motivos propios los sentimientos de las personas: la Inquietud, el Miedo y el Amor. También para las categorías éticas, el Bien y el Mal, distinguimos diferentes orquestaciones.

    Desde la perspectiva histórica los ańos sesenta constituyen la culminación del potencial de las salas de ópera polacas. Los Festivales de Ópera y Ballet polacos, realizados en Poznań en los ańos 1961, 1964, 1969 contribuyeron a la divulgación del repertorio nacional, también fue importante la inauguración de la Ópera de Varsovia en 1965, reconstruída prácticamente desde los cimientos, y la inauguración de la nueva sede de la ópera de Łódź en 1966. En total, en la segunda mitad del siglo XX, las diez salas de ópera de Polonia presentaron cincuenta nuevas óperas de compositores polacos.

     

    La ópera en la radio y la televisión

    La ópera hizo su aparición en la radio y la televisión después de 1956. El equipamiento de la radio era cada vez más moderno y los compositores se entusiasmaban con las nuevas técnicas sonoras. Nacían la música concreta y la música electrónica. En Varsovia fue creado el Estudio Experimental de la Radio Polaca. El Departamento Musical de la Radio encargaba a los compositores formas más bien cortas y de elenco reducido, pero sin ninguna otra limitación. Así surgieron las óperas de Jerzy Sokorski Muzyczna opowieść niemalże o końcu świata (Relato musical casi sobre el fin del mundo, 1958), Grażyna Bacewicz Przygoda króla Artura (Una aventura del rey Arturo, 1959), Zbigniew Wiszniewski Neffru, 1959, realizada luego por la RAI y ganadora del Prix Italia 1963, Tadeusz Szeligowski Odys płaczący (Odiseo llorando 1961), Piotr Perkowski Girlandy (Guirnaldas, 1961), Tadeusz Paciorkiewicz Ushiko, 1962, Krzysztof Penderecki Brygada śmierci (La brigada de la muerte, 1963) y Zbigniew Penherski Sąd nad Samsonem (El juicio de Sansón, 1969). Todas estas óperas fueron realizadas por conocidos autores y cantantes.

    El vertiginoso desarrollo de la televisión también ofreció nuevas posibilidades al género melodramático. A veces se transmitían espectáculos desde los teatros de ópera, en otros casos se preparaban versiones propias de la televisión. Era casi seguro que se terminaría por encontrar una fórmula propia de la ópera televisiva. Así surgió la ópera fantástica cómica de Krzysztof Mayer (n. 1943) Cyberiada. basada en la novela homónima de Stanisław Lem (1970). Esta ópera le valió a Krzysztof Mayer el Gran Premio en el Concurso de Composición Gran Príncipe Rainiero de 1970. La música incluye elementos de jazz y numerosos experimentos sonoros. El concurso de ópera para la televisión organizado en 1972 terminó con un premio para Marta Ptaszyńska (n. 1943) por su ópera Oskar z Alvy (Oscar de Alva) según una obra de George Byron. Esta obra rapsódica de sorprendente sonoridad y dramaturgia no fue realizada por la televisión hasta 1988 y mereció calurosos elogios en el Festival de Óperas de Televisión de Salzburgo en 1989.

    Últimamente en la radiodifusión polaca se observa un regreso a las formas músico-vocales creativas. En este género ha logrado excelente resultado Maciej Małecki (n. 1940) con su ópera en dos actos Balladyna (1999). La obra se sitúa entre la ópera y el musical de alto vuelo, aunque el texto de Juliusz Słowacki prevalece sobre la música. Su sonoridad espacial de armonía modal, ubicado magistralmente en la orquesta, las rítmicas canciones, el coro en función de narrador colectivo, el logrado diálogo de los instrumentos con las voces y el excelente desarrollo de la acción constituyen los principales valores de esta obra original y a la vez asequible.

     

    En el ámbito de la gran literatura

    Maciej Małecki debutó como compositor de ópera con Awantura w Recco (Alboroto en Recco; Varsovia, 1979), una comedia musical al estilo del vodevil patriótico del siglo XIX. El libreto fue escrito por Wojciech Młynarski basándose una idea de Mickiewicz.

    Ryszard Bukowski (1916-1987) recurrió a versos de Cyprian Kamil Norwid para su melodrama en tres actos Pierścień wielkiej damy (El anillo de la gran dama; Wrocław 1974).

    Zbigniew Penherski (n. 1935) compuso su obra Zmierzch Peryna (El ocaso de Peryn; Wrocław 1974) basada en la novela "Stara Baśń" (El viejo cuento) de Józef Ignacy Kraszewski. Pero convirtió el argumento de la novela en un conflicto entre la magia y la religión. La dramaturgia está supeditada aquí a la música. La partitura de la orquesta, de los cantantes y del coro son tan originales que el compositor introdujo una notación especial de su propio invento. Muchos fragmentos dejan considerable libertad a los intérpretes. La partitura contiene también detalladas descripciones de situación. Penherski ha superado la convención de la ópera de ficción y ha creado una de de las obras escénicas más interesantes de los últimos tiempos.

    Muchos compositores se han inspirado en los dramas de Stanisław Ignacy Witkiewicz. Edward Bogusławski (n. 1940) en Sonata de Belzebú (Wrocław, 1977) respetó rigurosamente el texto de Witkiewicz, confiriéndole a su música una función de apoyo. De manera muy interesante ha vinculado la recitación con el canto previendo virtuosas coloraturas para el papel de la cantante Hilda Fajtcacy.

    Zbigniew Bargielski (n.1937) compuso El Principito según Saint-Exupery (Varsovia, 1970) en un estilo muy lírico, mientras que para el texto de Witkiewicz W małym dworku (En una pequeńa villa, Wrocław 1981) recurrió a la parodia.

    Krzysztof Baculewski (n. 1950) también le puso música a un drama de Witkiewicz. Escribió dos partituras para Nowe wyzwolenie (Nueva liberación; Wrocław 1986) de jugosa sonoridad y colorido: para la orquesta y parala escena, encontrando una perfecta proporción entre el teatro dramático y el musical.

    Joanna Bruzdowicz (n. 1943) elige para los libretos de sus óperas obras literarias que reflejan las crueles experiencias de la guerra, uniendo en su música el sonido instrumental al electrónico. Con estos medios logró la imagen sonora de la máquina de la muerte en Colonia penal, según Franz Kafka (Liege, 1986). En Las troyanas, según Eurípides (París 1973), acentúa el drama con instrumentos antiguos, agregándole a la orquesta sonido electrónico e incluyendo a dos actores además de los cuatro cantantes. En Bramy raju (Las puertas del paraíso), según Jerzy Andrzejewski (Varsovia, 1987) también refuerza los medios instrumentales y vocales con recursos electrónicos para acrecentar la tensión del libreto.

    Gwiazda (La estrella; Mennheim, 1982) fue compuesta por Zygmunt Krauze para una obra del dramaturgo Helmut Kajzar. La selección del material musical (sólo diez instrumentos adecuadamente orquestados) y la operatividad de las microestructuras confirma el estilo "unista" del compositor, que ha construído la dramaturgia con tres elementos: tutti, solo y parlando. Ariadna de Elżbieta Sikora (n. 1943), según Cezare Paveze ganó un premio en el Concurso de Composición K.M. von Weber de Drezden en 1978. La excelente escenificación de esta obra en la Ópera de Cámara de Varsovia fue registrada en CD. El clima surrealista de Wyrywacz serc (El arrancador de corazones) de Elżbieta Sikora según Boris Vian (Radio France, 1986) está logrado gracias a la estratificación de voces y personajes, los remolinos de la narración y el montaje cinematográfico de las escenas.

    Hay que mencionar también Los ciegos, según Maeterlinck de Jan Astriab, la muy vanguardista Pani Koch (La seńora Koch), según Miron Białoszewski de Lidia Zielińska y Na bosaka (Descalzos), según Witold Gombrowicz, de Krzysztof Szwajgier así como las tres obras de Bernadetta Matuszczak Julia y Romeo, según Shakespeare (Varsovia, 1970), el monodrama Diario de un loco, según Gogol (Varsovia, 1978) y su mayor obra: Quo Vadis, según Henryk Sienkiewicz (Varsovia, 1996).

    La prosa poética y el neurótico mundo de los dibujos del escritor Bruno Schultz han servido de base para la ópera de cámara de Zbigniew Rudziński (n. 1935) Manekiny (Maniquíes; Wrocław 1981). En la música atonal aunque de frases fluidas y agradables, distinguimos planos temáticos que ilustran las características y los estados de ánimo de los personajes. También es muy sugestivo, desde el punto de vista musical, el desarrollo del drama, desde la exposición inicial hasta la coda final. La ópera le debió gran parte de su éxito en el estreno a la excelente escenografía de Janusz Wiśniewski y Marek Grzesiński, con la cual se sigue presentando hasta hoy.

     

    Krzysztof Penderecki

    Las obras escénicas de Krzysztof Penderecki (n. 1933) gozan de renombre internacional. Sus cuatro óperas escritas por encargo con libretos en alemán e inglés, han tenido treinta y tres puestas en escena en distintos países en Europa y en Estados Unidos. Aunque las óperas se diferencian por su tema, su forma y el lenguaje musical del compositor, crean en su conjunto un coherente teatro del siglo XX. Los diablos de Loudun (Hamburgo, 1969), sobre una obra de John Whiting, es simultáneamente ópera en tres actos, drama musical y oratorio. El plan de espacio escénico proviene del misterio medieval, mientras que los rápidos cambios de escena tienen su origen en el cine. La música también está llena de contrastes entre las partes orquestales y las repeticiones un tanto gregorianas de los textos latinos. La obra narra la historia de un cura del siglo XVII que no se somete a la falsedad que lo rodea y perece martirizado. El compositor quiso aquí expresarse a favor de la tolerancia y la libertad de expresión.

    El paraíso perdido, según William Milton (Chicago, 1978) ópera en dos actos fue compuesta por Penderecki en forma de antigua representación sagrada. Vemos la lucha entre el bien y el mal tal como está presentada en la Biblia. El Cielo y el Bien están simbolizados por sonidos claros y puros mientras que el mundo de los infiernos se expresa en estridencias agresivas. Y entre ellos con una música rica y colorida se va desarrollando la historia de la creación y la caída del hombre. El estilo general de la obra proviene del romanticismo tardío.

    La máscara negra, según Gerhard Hauptmann (Salzburgo, 1986), en un acto, es una visión metafórica de una danza macabra. Quince personas reunidas en un salón burgués de la Alemania del siglo XVII tratan de sobrevivir el peso del pasado y la inevitable hecatombe final. Es una obra de dramaturgia compacta y ritmos febriles, con ingeniosas características vocales de las actrices.

    Hubu rex, según Alfred Jarry, (Munich, 1991) es una ópera cómica en dos actos. El tirano del título que llega a poseer enorme poder y fortuna, personifica la fuerza obtusa de la estupidez. Es grotesco y a la vez peligroso. Las escenas de comilonas, las intrigas, desfiles, batallas y desastres reflejan el mecanismo universal de la política en la historia del mundo en una parodia de la historia de Polonia. El compositor hace referencia a Rossini y a Wagner y presenta burlescas parodias de danzas y marchas cortesanas.

     

    Creadores de obras universales: Roman Palester, Eugeniusz Knapik y Krzysztof Knittel

    El emigrado Roman Palester (1907-1989) no llegó a presenciar el estreno de su única ópera La muerte de Don Juan (Cracovia, 1991). La compuso para un texto francés del poeta Oscar Miłosz y la tradujo luego al polaco, llamándola "acción musical". Se compone de siete escenas separadas por interludios orquestales y corales, todo en técnica dodecafónica. La ópera fue distinguida con el primer premio en el Concurso de la Sociedad Internacional de música Contemporánea de Roma en 1962. Su interpretación de conciero en 1965 fue retransmitida posteriormente muchas veces.

    Eugeniusz Knapik (n. 1951) creó una trilogía operística basada en ideas del artista flamenco Jan Fabre. Los distintos protagonistas de la trilogía hablan tres lenguas diferentes: italiano, inglés y alemán. Y así la primera parte se titula en alemán Das Glas Im Kopf wird vom Glas (Amberes, 1990), la segunda en inglés Silent Screams, Difficult Dreams (Kassel, 1992) y la tercera en italiano La libertá chiama la libertá. Las tres partes fueron interpretadas en Varsovia en 1996.

    Krzysztof Knittel (n. 1943) es un compositor de imaginación dirigida hacia las artes alternativas. En sus "performances" aplica música, situaciones improvisadas, rock y "live electronics", tomando parte personalmente en el espectáculo. Su "doble ópera" Heart Piece - Double Opera, compuesta junto con John King, demostró un increíble grado de invención (Otońo de Varsovia, 1999). Participó también en el proyecto internacional Cuatro autobuses, cuya parte polaca constituye una absuda broma vocal, visual y electrónica con letra de Piotr Bikont. Fue presentada en Berlín en 2000.

     

    En 2001 tendrán lugar en Varsovia los estrenos de tres nuevas obras de compositores polacos: Ignorante y orate, según Bernhard de Paweł Mykietyn (Opera de Varsovia, 4 de mayo); Baltazar, según Wyspiański, de Zygmunt Krauze (Opera de Cámara, 6 de octubre) y Antígona, según Sófocles de Zbigniwe Rudziński (Opera de Cámara, 17 de octubre).

    Informaciones de abril 2001 concernientes a los títulos y apellidos mencionados en el texto:

    Krakowiacy i górale (Cracovianos y montańeses) Stefani/Bogusławski. En la temporada 2000/2001 en los Teatros de Ópera de Varsovia, Łódź y Poznań así como en la Ópera de Cámara de Varsovia.

    Halka y Straszny Dwór (La horrible mansión), Stanisław Moniuszko. En el repertorio actual de los Teatros de Ópera de Varsovia, Bydgoszcz, Bytom, Gdańsk, Łódź, Poznań y Szczecin.

    Goplana, Stanisław Żeleński. Interpretación de concierto en la sala "Witold Lutosławski" de la Radio Polaca, el 10 de septiembre de 2000.

    Manru, Ignacy Jan Paderewski. Ejecución/interpretación de conciero por la Ópera de Wrocław en el Gran Estudio de la Radio Polaca en Wrocław, primero de abril de 2001. Se prepara la versión escénica.

    Eros y Psique, Ludomir Różycki. La última presentación tuvo lugar en Poznań en 1963. Existe una grabación analógica: Polskie Nagrania SX 1704-1706 (1978).

    El rey Roger, Karol Szymanowski. Está en el repertorio actual de la Ópera Nacional de Varsovia. Existen dos grabaciones CD: Olympia OCD 303 (1988); EMI Classics 5 56823 2 (1999), City of Birmingham Simphony Orchestra and Youth Chorus, Simon Rattle; Hampson, Szmytka, Langridge, Minkiewicz, Gierlach, Rappé.

    Odprawa posłów greckich ( Despedida de los legados griegos), Witold Rudziński. PNCD 384 (1998).

    Jutro (Mańana), Tadeusz Baird. Existe una grabación analógica MUZA SXL 1057 (1973). Hay también una película de la TVP de 1974.

    Oscar de Alva, Marta Ptaszyńska. Existe una película de televisión TVP Cracovia 1998.

    Balladyna, Maciej Małecki. CD Polskie Radio- Polskie Radio Bis, PRCD 305-6 (2000)

    Ariadna, Elżbieta Sikora. Grabación analógica Polskie Nagrania SX 1778 (1980).

    Los diablos de Loudun, Krzysztof Penderecki. Philips 446 328-2 (1995).

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